“Todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” – Testimonio de Juan 11

Whoever Lives and Believes in Me shall never die. Do you Believe this?

Testimonio de Juan 11 – “Todo Aquel Que Vive y Cree en Mí, No Morirá Eternamente. ¿Crees Esto?”

JulieEl mes pasado, mientras leía la historia de Lázaro que se encuentra en Juan 11, obtuve algunas ideas acerca de oraciones no respondidas y las compartí en una publicación en nuestro panel de Mensajes, en Colorado Springs y a Nivel Mundial, de Grupos de Encuentro de Ex-Testigos de Jehová (http://www.meetup.com/exjw-worldwide/). Surgió un debate, pero una de nuestras miembros terminó dándonos un testimonio tan alentador dentro del hilo de la conversación, ¡que tuve compartirlo aquí! Esto es lo que ella escribió:

Por cierto, la historia de Lázaro tiene mucho significado para mí de manera personal.

Cuando estaba en la organización de los testigos de Jehová, me encontraba un día afuera en el ministerio y la mujer con la que yo estaba utilizó Juan 11:25-26 con una persona a la que le estábamos predicando. Ella tomo la parte donde Jesús dice, “¿Crees esto?” Y le pregunto a la persona, ¿crees esto? Fue como algo desconcertante para el ama de casa, pero las palabras permanecieron dando vueltas en mi mente.

Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Esto se apartaba un poco de la presentación usual que se estila hacer utilizando el material de la Watchtower o el tema del mes. Al parecer, mi compañera simplemente había estado leyendo la Biblia y había llegado a este pasaje, pensando que sería una buena manera de hacer interactuar a un ama de casa por causa de la pregunta que formulo Jesús. Pero en mi creó, sin embargo, una especie de sensación incomoda en mi mente, la cual, ahora sé, seria llamada ‘disonancia cognitiva.’ Básicamente no era esto lo que nos habían enseñado. Nosotros éramos parte de la Gran Muchedumbre, no de los 144,000 ungidos. Jesús era la resurrección y la vida para los ungidos que irían al cielo, no para nosotros, al menos no directamente. Aun así, las palabras seguían dando vueltas en mi mente. Creo que mi compañera debió haber utilizado la versión King James de la Biblia (en ingles) ya que eran las palabras “todo aquel” las que venían nuevamente a mí. Incluso en la versión TNM las palabras utilizadas eran “todo el que”. Como testigo de Jehová recuerdo que me dijeron que el Nuevo Testamento fue escrito para los ungidos y que no debíamos tomarlo como un mensaje personal para nosotros, que nuestra esperanza estaba en permanecer fieles al instrumento ungido y elegido de Dios, la Watchtower.

Años más tarde, cuando ya estaba yo fuera de la organización y haciendo mi mejor esfuerzo por olvidar el tema religioso, tuve que asistir al funeral de un anciano adorable que había sido residente en un albergue que había yo conducido por un poco de tiempo. El servicio fue en el crematorio y llevado a cabo por su sacerdote de la Iglesia Episcopal.

Mientras el sacerdote llegaba por el pasillo, estaba citando Juan 11:25-26

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.

He asistido a muchos funerales, incluidos el de mi madre y padre, así que sé que ese pasaje en particular se utiliza bastante en las exequias. Sin embargo, en ese momento, cayó sobre mí como una tonelada de ladrillos. Realmente nunca lo había escuchado de esa manera en un acto así, y a mí me habían dicho por mi guía de estudio en la Watchtower que aún cuando tales palabras son utilizadas por los ministros en los funerales, no tienen significado en ese contexto por que no son la verdad completa. Pero fue poderoso. Era como una afirmación que la iglesia había estado proclamando por centurias. Simplemente yo no la había oído. Sólo había escuchado la cantaleta de la Watchtower que me dejaba fuera del beneficio de la oferta, cuando me pareció bastante claro que aquí decía ‘todo aquel’ y todo aquel podía significar ¡YO!

Yo había tenido un afecto especial por el caballero a cuyo funeral asistí. Era realmente un hombre encantador. Incluso sus habitaciones tenían una atmósfera adorable. Había estado muy enfermo y pasé mucho tiempo con él y me estaba sintiendo bastante mal por su muerte. Cuando el ministro vino por el pasillo declarando con denuedo las palabras de Jesús para Marta, de algún modo supe que fueron para mi viejo caballero. El vivió y creyó en Jesús, eso es lo que lo hacía tan encantador, y no estaba muerto.

Años después, esa Escritura se hizo nuevamente importante para mí. Para ese tiempo yo estaba viviendo y creyendo en Jesús. Sin embargo, desperté una mañana frente a la realidad horrible y aterrorizadora de que estaba teniendo un ataque al corazón. Estaba sudando mucho, vomitando y con tanto dolor que estaba segura que iba a morir en cuestión de minutos. Dije, “Señor, ¿voy a morir?” Sorprendentemente, no sólo fue respondida de manera inmediata esa pequeña oración, sino que realmente oí la respuesta. Fue un “NO.” De algún modo eso me dio la fuerza suficiente para alcanzar el teléfono y algunos minutos después llegó la ambulancia. Unos diez días después ya estaba fuera del hospital, pero no se me permitía conducir ni nada y yo necesitaba ir a la farmacia para obtener el resto de mi  medicación, así que mi padre vino para llevarme.

A él se le veía, de manera inusual, en paz consigo mismo, lo cual era muy bueno ya que era normalmente una persona un poco tensa. Solíamos bromear diciendo que era como John Knox en la mañana y como Rabbi Burns en la noche después de dos o tres copas de whiskey. Ese día sin embargo, parecía como si hubiésemos intercambiado caracteres.

De todos modos, regresando de la farmacia, estábamos hablando acerca de un muchacho que había fallecido y resultaba que mi padre había estado en su funeral, y comenzó a hablar acerca de las canciones que habían estado cantando allí, entre ellas, El Señor De La Danza.

Luego comenzó a hablar acerca de Jesús y de cómo personas ordinarias habían creído en Él, pero los fariseos no, e incluso cómo le mataron, pero resucitó de la muerte. Y luego, para mi completa sorpresa dijo, “Y continúa vivo, ¿no es así?”

Mi padre no era un cristiano practicante. Era un poco moralista y había sido enviado a la iglesia cuando niño, pero nunca fue a la iglesia como una regla y jamás afirmó saber mucho acerca de la Biblia. Y a pesar de que yo había llegado a ser creyente, no creía que esto hubiera tenido mucha influencia en mi papá, así que estaba realmente impactada oyéndole decir todas estas cosas acerca de Jesús. En algún momento entre mi ataque al corazón y la agonía de su viejo amigo, las cosas se dieron. Estaba tan sorprendida que no sabía qué decir, excepto que sí, que Él sigue vivo. Fue algo muy extraño, y mi padre y yo nos separamos como si hubiésemos estado conversando del precio del pescado.

Para ese tiempo había estado tratando de fortalecerme con un par de pequeñas caminatas diarias y esa tarde mi caminata me llevó hasta pasar el jardín de la iglesia. A pesar de que había pasado muchas veces por allí, nunca me había dado cuenta de la gran losa cerca de la entrada con las palabras, “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”

Es difícil de explicar, pero, de algún modo, mientras miraba la losa, sabía que había visto a mi papá por última vez en esta vida.

Mi cuñada vino la mañana siguiente temprano para decirme que él había fallecido pero todo lo que yo podía pensar era en la losa que había visto la noche anterior y las palabras “Yo soy la resurrección y la vida …..

Pienso que mi papá debió haber sido como uno de los obreros que estaban por la plaza en la parábola acerca de los labradores de la viña en Mateo 20. Él recibió el llamado a la hora onceava.

(La miembro del grupo de encuentro que escribió esto me dio permiso para compartirlo. Que les sirva de bendición y les anime.)

Manténganse en el amor de Dios,
Julie

 

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